La mayoría de las fiestas tradicionales riojanas están vinculadas a la cosecha, recogida y vendimia de la uva. Pueblos como Haro o San Asensio, evocadores de excelentes vinos riojanos, celebran todas sus fiestas con la vendimia. En estas fiestas, el vino se une al baile de la jota, la música y la espléndida gastronomía.
Junto a las fiestas de la vendimia, la Rioja conserva sus celebraciones religiosas de Semana Santa, además de fiestas y romerías, como la procesión de las doncellas de Santo Domingo o la danza de los zancos de Anguiano.
Uno de los elementos más característicos y vitales del folklore de La Rioja es el de los ciclos de danzas; es decir, los repertorios de danzas locales que se han de ejecutar en honor de la divinidad del culto particular de cada lugar, durante las fiestas patronales y en otras fechas de carácter fijo íntimamente relacionadas con momentos claves de la vida agrícola y pastoril en la zona. Son danzas ejecutadas invariablemente por grupos de hombres, aunque los cambios sociales de estas últimas décadas propician la inclusión de mujeres.