Castilla y León es, debido a su extensión, la parte de España que presenta mayor variedad en lo que a música folk se refiere, aunque curiosamente sea de las que se desconozca más, principalmente sus músicos y grupos folk.
De todos los instrumentos que se suelen tocar, hay uno que es el que mejor representa a Castilla: es la dulzaina, siendo sin género de dudas, el instrumento más extendido, con una gran variedad de estilos de ritmos e interpretación según las provincias.
Los ritmos tienen la característica de que siendo muchos de ellos comunes, como por ejemplo jotas y pasodobles, quedan marcados por las diferentes influencias de zonas limítrofes y por los diferentes instrumentos empleados.